Prematura

Tener un bebé es como enamorarse de nuevo, tanto con tu marido como con tu hijo.

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Ser mamá de un bebé prematuro te hace darte cuenta que ellos vienen cuando les apetece y no cuando nosotros planeamos, que vienen con el peso que tienen y no con el que desearíamos. Que la maternidad de la que tanto te hablaron nada tiene que ver con la realidad, la tuya empieza con lágrimas, la tuya causa sentimientos encontrados, culpabilidad y justificación al mismo tiempo, empieza con cansancio y llanto, con estrés y prisa porque las mamas se llenen, urgencia por alimentar a tu bebé. Ser mamá de un bebé prematuro es aprender que tienes que reemplazar ese conjunto que tenías preparado, lavado y planchado para su salida por un cable que le ayuda a respirar. Pero también aprendes que tu bebé desde el minuto uno que le conoces ya es especial, que se mueve con mucha fuerza y lucha como un león por sobrevivir, que sonríe cuando te ve, y la técnica del canguro le alivia y relaja. Ser mamá de un bebé prematuro es aprender que un apretón con una manita diminuta puede parecer la de un oso, es emocionarse con cada gramo de peso que gana y llorar de alegria cada vez que ves mejoría. Es enamorarse de nuevo de tu pareja, porque entiendes que sin él no habría sido posible traer semejante campeona al mundo, porque aprendes que si sales de esta, sales de cualquiera.

Buenas tardes desde Alemania, Carla está hecha toda una luchadora, una pequeña persona que lucha por venir a casa cuanto antes. Carla ha desafiado a todos saliendo de mi vientre en la semana 30 de embarazo. Ver a mi hija en a incubadora el primer día me chocó, tanto que estuve un par de días sin parar de llorar,  pues nadie espera empezar así la maternidad. Carla al segundo día de vida ya no necesitaba respirar con ayuda, las noticias que llegan cada día son mejores y muy esperanzadoras, Carla solo necesita coger peso y ya podrá venir con sus padres que la adoran a casa. Ella es el bebé más bonito que yo jamás ví, y eso que tengo un par de sobrinos y amigas con hijos. Ella es el bebé más espabilado que conocí, ella me sonríe por la mañana cuando voy a verla, cuando por fin puedo tocarla y abrazarla y decirle cuánto la quiero. Nunca llora y duerme profundamente cuando le doy su chupete. Carla es maravillosa.

Llegué al Horst Schmidt Klinik el día 17 de marzo por la tarde, pensando que simplemente perdía orina y que esa misma noche me marcharía a casa. Cuando el médico me reconoció de inmediato me dijo que permanecería ingresada, que me preparara para dar a luz a un bebé prematuro. La bolsa amniótica se vaciaba sin ningún motivo aparente, y ellos no podían arreglarlo pero si retrasarlo si permanecía todo el tiempo posible tumbada sin hacer ningún movimiento, dándome el lujo de ducharme una vez a la semana. Ha sido lo más dificil que me tocó vivir nunca, la incertidumbre de no saber porque ha pasado, el agobio de no poder levantarte, me faltaba el aire puro, salir a la calle, levantarme para dar un abrazo a mi novio que tan mal lo pasó de verme así. El trato de las enfermeras, médicos y todo el personal en general, el apoyo incondicional de mi pareja, la llegada de mis padres, y los mensajes y llamadas de apoyo de todos mis amigos y conocidos hizo que mi estancia en ese hotel de paso fuera excelente. Sabía que la sanidad en este país era bastante buena, pero no tanto. Tenía cada día a tres enfermeras asignadas solo para mí, de sol a sol pendientes de mí. Cada día me tomaban el pulso, me sacaban sangre para llevarla a analizar, evitando así que cogiera una infección y pasara al bebé sin darnos cuenta, miraban que no tuviera la temperatura muy alta, tres o cuatro veces a GTC (monitores) todos los días para cerciorarnos que no tuviera contracciones, ecografias todos los días. Si no me equivoco en la planta de embarazadas de riesgo eramos 10, y todas recibimos el mismo trato. En el parto, había una doctora, la misma que me atendió el primer día y una matrona, mi madre y mi pareja me acompañaron toda la noche también, siendo en España prohibido que la madre entre a paritorio, en Wiesbaden pusieron a su servicio una cafetera para ellos, para que se les hiciera más amena la noche, las doce horas que pasaríamos allí. El día 29 empezaron las contracciones, ellos que no se arriesgan me avisaron que no deendrían las contracciones si no que las provocaían, Carla tenía que nacer ya, no correríamos el riesgo de coger ambas una infección. El día 30 de marzo llegó Carla a este mundo para hacer de sus padres las personas más  felices del planeta.

La maternidad es para vivirla y no para que te la cuenten.

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2 thoughts on “Prematura

  1. Gracias por compartir esa experiencia Carmen, imagino que ha sido duro, muy duro, que el embarazo no llegase a termino. Me alegra muchisimo que todo transcurra de una forma controlada, que Carla gane peso y responda a los estímulos. Ha nacido con una madre maravillosa y sensible que la quiere. Muchos besos para las dos y enhorabuena para la abuela por ser tan valiente.

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  2. ¡Qué bonito post! Y qué experiencia! Pero los bebés prematuros están hechos de otra pasta 😉

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