21 días en un prostíbulo

En la prostitución, el cuerpo no se vende, se emplea.

Valérie Tasso

BEP/PATRICK GHERDOUSSI/LA PROVENCE Illustration sur la prostitution

Buenas tardes a todos, no hace falta que diga desde donde os escribo, así que voy con el tema.
Casualmente esta semana me ha dado por ver algunos reportajes del programa 21 días, me encanta ese programa, porque la reportera se mete de lleno, se sumerge en el caso y actúa como una más dejando casi a un lado su faceta periodística, esa es su magia, lo  que más me llama la atención del programa. Al poder elegir que capítulo quería ver, me decanté por uno en el que la periodista, Meritxell Martorell pasa 21 días en un prostíbulo.

Aunque he de decir que hay algunos momentos en el que se me escapó la risa porque hay escenas que son surrealistas, en otras sin embargo es muy fácil derramar alguna que otra lágrima, y es que, hay mujeres que se someten a ese trabajo de “dinero fácil” porque les gusta, porque realmente quieren estar ahí, quizá tomaron una mala decisión en el pasado pero, la experiencia y el no saber hacer otra cosa, o, ni siquiera querer intentarlo las mantienen ahí, en una zona de confort. Por lo que yo pude apreciar y ver, esas mujeres que están ahí por gusto se levantan cada día a las 15:00, comen, se arreglan y bajan sobre las 20:00 al bar a buscar clientes, se sientan en la barra a esperar a la presa más fácil y a la que más dinero se le pueda sacar. Hay algunas de ellas que tienen a sus hijos a miles de kilómetros y no les importa en absoluto, o eso por lo menos deduje yo. Luego está el caso opuesto, y es la historia de una chica de apenas diecinueve que me conmocionó bastante, ella es de Bulgaria y aceptó trabajar en esa industria tan repugnante para mi gusto, para comprar una casa, para que su hijo pudiera tener un techo en el que estar a salvo, solo tenía que reunir 1500 Euros; sin embargo le fue imposible conseguir el dinero. Se marchó con la autoestima muy baja, pero feliz por poder encontrarse con su amado hijo. Ella buscaría otra solución a sus problemas, pero jamás volvería a vender su cuerpo, su dignidad y su orgullo por un par de monedas.

La conclusión que yo saco de esto es que, hay mujeres que se sienten muy abandonadas por la sociedad, que no tienen donde vivir  ni con qué alimentar a sus hijos, mujeres que están tan desesperadas y al borde del abismo que bajan la cabeza, agachan los brazos y se entregan a los caprichos y órdenes de un hombre para ganar dinero.

Luego están las mujeres que buscan salir de sus países con la ilusión de tener una vida mejor y son vendidas a las mafias, chicas jóvenes en su mayoría que no tienen ni puta de idea de donde se están metiendo, pero “no puede ser peor que aquí”, piensan ellas, después desean volver a casa, pero quizá es demasiado tarde. La trata de blancas.

Y por último están las que lo hacen por placer, las que no quieren ganarse la vida de otra manera que de esa.

Yo no juzgo a nadie,cada uno hace lo que quiere con su vida, solo quiero que por un momento reflexionéis y entendáis que, para lo que para algunas personas puede ser detestable y denigrante cobrar por tener sexo, para otras, es un estilo de vida y son felices con ello.

http://www.mitele.es/programas-tv/21-dias/57b23949c715da77748b46da/player

Aquí os dejo el link del programa y el relato de hoy, es el mismo que publiqué en mi primera entrada del blog, para los que todavía no lo habéis leído.

La sombras

La vi alejada, temblorosa, aterrada y tenebrosa. En el centro de un paisaje tétrico su mirada se perdía buscando amparo, tras un matojo se escondía de sus monstruos del pasado; sin embargo siempre la encontraban, llevándola de nuevo a salas rojas, exigiéndole pernoctar con desconocidos.
Susceptible, delicada y débil lloraba desconsoladamente, arrepentida y avergonzada suplicaba perdón. Canjeaba besos por dólares, llevaba consigo un lápiz de labios color pasión, tacones negros y un repulsivo hedor a tabaco, alcohol y sexo.
La recordaba bella, inocente, espíritu celeste se coló al otro lado del espejo.

La solían llamar <La sombras> por su especial capacidad para pasar desapercibida, anhelaba la vida en la que no fue mesalina, coincidí con ella varias veces, todas ellas en mis sueños.

El pasado siempre vuelve.

a4a

Que paséis un buen día, un abrazo fuerte.

 

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