Luna

Buenos días desde Alemania. Siento el retraso pero he llevado una semana de locos, sin tiempo para nada; solo para trabajar. Hoy por fin tengo tiempo libre ( no todo el que desearía) y lo voy a dedicar a esto.

Esta nueva entrada es algo especial para mí, y desearía no haberla escrito nunca, o que no tuviera una razón de peso para llamar Luna a esta entrada. Algunos de los que me leéis ya sabréis el porqué.

Después de que la vida atizara a mi familia con la peor de las tragedias me puse a investigar, ya que no podía descansar preguntándome, ¿por qué? ¿Qué causa dar a luz a un bebé sin vida? ¿por qué nosotros? La última por lo visto es la que más se cuestiona la gente que lo ha sufrido en sus propias carnes.

En inglés hay un término para definirlo y es: Stillbirth, en castellano no hay palabra alguna que suavice esta desgracia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que se producen más de 3,2 millones de nacimientos de bebés sin vida en todo el mundo, el 98% de ellos en países en desarrollo. Miles de familias tienen que pasar por este duro trance cada año, pese a que la ciencia sigue sin conocer al cien por cien las causas que están detrás de muchas de estas tragedias y la Medicina no siempre está preparada para aliviar el dolor de la pérdida. La mayoría de estas mujeres no saben que van a tener un parto normal. Lo habitual es que la madre acuda a urgencias porque lleva un día sin notar movimientos de su bebé, (intuición maternal) Cuando la ecografía confirma que no existe latido es necesario provocar el parto sin esperar mucho. El parto será natural, con epidural, dolor físico, contracciones y dolor psicológico. Todas las familias tienen el derecho de pasar un rato de soledad con el bebé ya fallecido, muchas de ellas lamentan con el tiempo no haberse despedido, (aunque personalmente yo no habría sido lo suficientemente valiente). Otro trámite doloroso es la autopsia, que no es obligatoria pero sí recomendable para tratar de determinar las causas de la muerte. Aunque, desgraciadamente, según la OMS, en el 70% de los casos ni siquiera así es posible saber qué ha ocurrido.

Algunos consejos de ayuda:

  • Ver al niño después del parto les da la oportunidad de despedirse de él y suele ser un motivo de alivio para las familias.
  • Algunas parejas encuentran ayuda en la posibilidad de ponerle nombre a su hijo, aunque legalmente sólo podrán inscribirlo en el registro civil si el bebé ha sobrevivido 24 horas al parto. Muchas de ellas tienen que hacer frente a la dolorosa terminología legal en el certificado de defunción que menciona al bebé como ‘feto de…’ si no ha transcurrido ese tiempo.
  • Es necesario expresar lo que se siente. El dolor es normal y no hay nada malo en ello, aunque a veces la presión familiar les lleva a callar.
  • Cada persona vive su propio proceso de duelo y encuentra formas diferentes para expresarlo; si siente que lo necesita, busque ayuda psicológica especializada. El tiempo de recuperación también varía en cada caso.
  • También en estos partos la madre tiene derecho a la baja por maternidad que, según recoge la Seguridad Social, pueden disfrutar “todos los alumbramientos que tengan lugar tras más de 180 días de vida fetal, con independencia de que el feto nazca vivo o muerto”.
  • Hacerle la autopsia al niño puede determinar las causas de la muerte (aunque no en todos los casos) y mejorar el control de futuros embarazos. Después de la necropsia, la familia tiene derecho a disponer del cuerpo y enterrarlo o incinerarlo como desee (en algunos centros también existe la posibilidad de que lo donen para investigación). Aunque, como denuncia la psicóloga Cristina Silvente, algunos centros les dan a escoger entre la autopsia o llevarse el cuerpo.

madre_coraje_madre_emigrante

Me gusta cuando mi madre me hace reír. Y me gusta más cuando yo la hago reír a ella. Adriana Trigiani.

Aquí os dejo con el relato de hoy.

Regálame el tiempo.

 

Nada volvió a ser lo mismo cuando Oliver cerró la puerta.

El verano ya había llegado y la felicidad reinaba en el barrio de Susan y Oliver, los niños ya habían acabado el colegio y todas las madres habían organizado una barbacoa para celebrar el fin de curso. Susan, recién casada hacía limonada en la gran isla central que adornaba su cocina de en sueño, con un vestido blanco y unos zapatos de tacón del mismo color esperaba a su marido, estaba contenta, radiante, brillante, tenía la casa que toda mujer sueña, un hombre excelente y los niños llegarían pronto.

Todos los hombres del barrio llegaban de trabajar, con maletines y trajeados, cansados después un largo día en la oficina sin embargo ganas para una cerveza y algunas risas entre vecinos todavía tenían, Oliver también llegaba, Susan fue a recibirlo a la entrada.

-¿Qué tal el día?- preguntó y acto seguido le besó en los labios.

-Todo bien, siéntate, debo contarte algo.

Susan se asustó, su vida cambiaría en ese momento.

-He vendido la casa, los dos coches, las joyas de mi madre y he dejado mi trabajo.-Relató Oliver con nerviosismo.

-¿Te has vuelto loco? ¿Qué vamos hacer ahora? Ve ahora mismo a recuperar tu trabajo.-Contestó anustiada.

-No. Susan todo tiene una razón, si confías en mí, con el tiempo te lo contaré, pero hoy me he dado cuenta que la vida es demasiado corta para vivir asfixiado en una oficina, quiero pasar más tiempo contigo, viajar con una mochila y conocerte más.

Susan, no podía reaccionar, no daba crédito a las palabras de Oliver, cogió la limonada y se marchó a la barbacoa, sin darle más vueltas pensó que el día siguiente habría cambiado de opinión. Pero no fue así, al volver por la noche Oliver tenía las maletas junto a la puerta, vestido con unos tejanos y una camiseta blanca le pidió a su mujer que fuera con él, que confiara en él, que lo amará tanto como él amaba a ella.

No se lo pensó más, los bienes materiales no eran más importantes que su matrimonio.

Susan y Oliver visitaron todo el mundo empezando por su tierra; América, volaron a Madrid, Barcelona, Tánger, Venecia, Dubái, Milán, Bali, Bangkok, Shanghái, Hong Kong… Vieron la pobreza desde cerca y vivieron en ella durante tres años, dormían en moteles o incluso en algún banco en cualquier parque, comían poco y se vestían con cualquier trapo que compraban en alguna ciudad, pedían dinero y trabajaron de cualquier cosa para reunir dinero para viajar a su siguiente destino. Eran felices aunque Susan no entendía la razón por la que pedir dinero si habían vendido todo, pocas preguntas hacía ella, vivía el día a día como su marido le sugirió. Oliver un día decidió volver a Florida, al piso donde habían vivido cuando eran novios y del que guardaban tan buenos recuerdos.

De nuevo en su ciudad natal, su experiencia, había cambiado su manera de pensar y vivir, que poco importaba ya una isla en la cocina o sofás de cuero, el amor les sostenía y les mantenía vivos y unidos.

Mientras Susan desembalaba cajas, Oliver salió para comprar comida pero éste jamás regresó.

Susan recibió un mensaje en su teléfono personal, que no utilizaba desde hace tres años.

No me odies, mira en tu mesita de noche.

Te quiere, Oliver.

Susan, acelerada encontró un sobre sobre la mesa y en su interior una carta firmada por Oliver.

Mi amor, mi vida, mi cielo, ésta será la última vez que sepas algo de mí

Gracias por amarme

Gracias por no hacer preguntas

Gracias por acompañarme

Gracias por ser mi mujer y darme los mejores años de mi vida, todos los que he vivido contigo.

Gracias por regalarme más tiempo

Una enfermedad me llevará con ella en poco tiempo y que me vieras feliz y todavía vital y enérgico era mi último deseo, no me odies por esto, es mi manera de despedirme, al final de la carta hay un número de cuenta bancario, todo lo que hay adentro es tuyo, el piso donde fuimos novios y el que tantos momentos nos dio, es tuyo, todo lo que fue nuestro te pertenece a ti. Deseo que te enamores, que seas feliz, que seas madre y goces de la vida. Llevarte a ver el mundo era la manera de hacer que cuando viajes pienses en mí, en cada lugar, en cualquier instante, volveré de nuevo a tu mente y a tu corazón.

Te amo más de lo que me amo a mí.

Oliver.

tiempo

No hay más destino que el que nos haremos
a pura sangre, a mano.

Pablo Neruda

 

 

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4 thoughts on “Luna

  1. Wooooow!!! M’ancantao 😍😍

    Me gusta

    1. Gracis mi niña eres mi fan number 1!!!

      Me gusta

  2. 😍😍 me he quedado sin palabras Carmen

    Le gusta a 1 persona

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